 
¿Qué es la cirugía mínimamente invasiva?
La sustitución protésica de las articulaciones es uno de los mayores adelantos de la cirugía ortopédica del último siglo y consiste en la sustitución de la articulación artrósica por una articulación artificial denominada prótesis. El esfuerzo conjunto de ingenieros y cirujanos ha posibilitado el desarrollo de materiales y técnicas para que esto sea posible. El gran avance en los últimos años ha consistido en realizar estas técnicas a través de incisiones más pequeñas ( cirugía mínimamente invasiva ) con lo que se produce menos daño al hueso, músculos, tendones y ligamentos consiguiéndose una mayor y más rápida recuperación.
La razón más frecuente para colocar una prótesis de rodilla es eliminar el dolor y la incapacidad causada por una gran destrucción de la articulación mejorando la calidad de vida del paciente. Cuando la destrucción articular es importante puede considerarse la posibilidad de colocar una prótesis siempre después de que el tratamiento médico u otras alternativas quirúrgicas hayan fallado sin conseguir eliminar el dolor y la incapacidad.
¿Qué ventajas tiene?
- Una mayor y más rápida recuperación de la rodilla.
- Una herida en la piel de unos 7-10 cm ( frente a los 25-30 cm de la cirugía convencional ).
- Una menor lesión de los músculos, tendones, ligamentos y partes blandas de la articulación, con lo que se produce una menor reacción inflamatoria y menos dolor.
- Asociamos técnicas de infiltraciones y bloqueos anestésicos que hacen desaparecer casi totalmente el dolor, lo que le permite al paciente una mayor recuperación.
- Se inicia la rehabilitación de forma inmediata, a las 48 horas lo que se traduce en una mejor recuperación y un mayor grado de movimiento de la rodilla.
- El paciente puede caminar incluso el mismo día de la operación y prácticamente sin dolor.
- Al ser menor la agresión que se le realiza a la rodilla disminuyen las pérdidas sanguineas y por lo tanto disminuyen las necesidades de transfusiones, siendo prácticamente inexistentes con esta técnica, con lo que se evita el riesgo de trasmisión de enfermedades.
- Se disminuye la necesidad de permanecer ingresado dado que la recuperación es más rápida y mayor y con menos dolor, con lo que la gran mayoría de los pacientes son dados de alta al 3º día ( frente a los 10-14 días que son necesarios con la cirugía convencional ).
¿Cómo se coloca una prótesis de rodilla?
La prótesis se coloca a través de una operación con el paciente bajo anestesia ( el tipo de anestesia es decisión del médico anestesista ) y se procede a sustituir la articulación dañada por unos materiales artificiales, compuestos por mezclas de diversos metales, tanto a nivel del fémur como de la tibia, y en ocasiones también la rótula, interponiéndose entre ambos un elemento de plástico de alta densidad todo ello diseñado para permitir una movilidad lo más similar a la articulación normal.
Los cirujanos ortopédicos entramos en el concepto de la cirugía minimamente invasiva en el terrero de las artroplastias buscando respetar al máximo las estructuras en el abordaje de las articulaciones.
En la cirugía minimamente invasiva el tamaño de la incisión es entre un 50 y un 75% inferior a la que se venía realizando con las técnicas conveccionales, pero no sólo importa que se realiza más daño a la piel sino sobretodo el gran éxito reside en que se realiza una menor lesión al abordar la articulación respetando al máximo tendones, músculos, ligamentos y tejidos blandos de la articulación, con lo que en conjunto se produce una menor reacción inflamatoria que facilita una rápida recuperación al mejorar la movilidad postoperatoria de la rodilla y disminuir el dolor.
Además de todo eso se aprecia que al producirse una menor agresión a la rodilla las pérdidas sanguineas que habitualmente son elevadas en este tipo de cirugía se reducen enormemente disminuyendo las necesidades de transfusiones sanguineas.
El concepto de la cirugía está cambiando y el éxito de nuestras intervenciones no sólo reside en una menor lesión de la articulación sino que incluimos un abordaje completo del dolor, que caracteriza a esta intervención según la técnica habitual, y dentro de nuestro protocolo de actuación tenemos incluido un abordaje integral y completo del dolor con diferentes fármacos y técnicas de bloqueo anestésico que junto al menor daño que produce la cirugía minimamente invasiva permite una mayor y más pronta recuperación del paciente llegando incluso a caminar sin dolor el mismo día de la intervención.
El mayor beneficio de la intervención es la desaparición del dolor, aunque tras la intervención es normal tener molestias en la rodilla que son propias de la cirugía pudiéndose prolongar durante algunas semanas o meses.
Los pacientes que deciden ser intervenidos por nuestro equipo según la moderna técnica de cirugía minimamente invasiva siguen un protocolo de actuación que le permite a las 12 – 24 horas caminar con ayuda de andador, iniciar la rehabilitación a las 48 horas de la intervención y continuarla de forma diaria así como poder ser dados de alta habitualmente entre las 48-72 horas tras la operación, reduciéndose drásticamente la hospitalización del paciente dado que lo habitual con la cirugía convencional son ingresos entre 10 y 14 días.
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